Estado laico y aborto

Elena Urrutia

 

Estado laico y aborto

 

En estos momentos en que el tema del aborto vuelve a estar en las primeras planas de los diarios (pensar que apenas en la década de los años 70 la palabra aborto no podía aparecer escrita en la prensa ni oírse en los medios radiofónicos y televisivos), tal vez somos muchas las personas que hemos recordado un desplegado suscrito por 76 organizaciones civiles, que apareció publicado en varios periódicos del país el 8 de marzo de 2001.

El desplegado en cuestión -que cita unas palabras de Valéry Giscard d'Estaing, tomadas de sus memorias cuando recuerda los días que, en 1974, se discutía en Francia la despenalización del aborto- buscaba poner ante el presidente mexicano, Vicente Fox Quesada, la mejor respuesta posible a la solicitud que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) le hacía, apelando a sus convicciones católicas, de apoyar su campaña para prohibir el aborto en cualquier circunstancia.

 

El desplegado periodístico llevaba por título: ''¿Qué le corresponde hacer a un presidente en un Estado laico?''

 

'' (...) Yo soy católico, le dije (al papa Juan Pablo II, durante una entrevista realizada en El Vaticano), pero soy presidente de la República de un Estado laico. No puedo imponer mis convicciones personales a mis ciudadanos (...) sino (más bien lo) que tengo que (hacer es) velar porque la ley se corresponda con el estado real de la sociedad francesa, para que pueda ser respetada y aplicada. Comprendo, desde luego, el punto de vista de la Iglesia católica y, como cristiano, lo comparto. Juzgo legítimo que la Iglesia católica pida a aquéllos que practican su fe que respeten ciertas prohibiciones. Pero no es la ley civil la que puede imponerlas con sanciones penales, al conjunto del cuerpo social''. Y añadía: ''Como católico estoy en contra del aborto; como presidente de los franceses considero necesaria su despenalización''.

 

Para concluir, el desplegado señala que laicismo significa separar las creencias religiosas de las leyes. Las creencias son asunto de cada quien; las leyes, de todas y todos.

 

Por último, ese 8 de marzo del año 2001, las organizaciones firmantes del desplegado se preguntaban: ''¿Cómo contestará el presidente Vicente Fox a la solicitud que le hace el Episcopado?''

 

Yo -quien esto firma-, como estoy segura que muchas y muchos católicas y católicos, suscribo plenamente las palabras de Valéry Giscard d'Estaing.


Información tomada de:


http://www.jornada.unam.mx/2007/04/03/index.php?section=opinion&article=004a1pol