"No sepultemos tan pronto al Chucho Benítez"

"No sepultemos tan pronto al Chucho Benítez"

1 de agosto de 2013

Virgilio Hernández

Es lunes 29 de julio, tengo un viaje programado para Cuenca, a las 07h00. Sin embargo, son las 7h20 y aún no han llamado a embarcar, no me preocupa el retraso porque tengo que estar en la ciudad de Azogues a las 14h00 y, sobre todo, por la explicación de que los fuertes vientos no permiten despegar; miedo mata activista.

Luego de pocos minutos se hace el anuncio, nos encolumnamos, subimos al bus que nos traslada y posteriormente de manera apresurada, al avión. Miro por la ventana y agarro el teléfono, antes de apagar, -por este maldito vicio de revisar las redes-, leo decenas de tuits que anuncian y se lamentan por la muerte del “Chucho”, no puedo quedarme callado y comento con mi vecina, que algo murmura mientras se acomoda las gafas que me impiden ver su rostro. Nuevamente me pego a la ventana y no puedo evitar recordar, rememorar, sus goles y llorar.


A lo largo de la semana, poco a poco hemos conocido más de su vida, de su abuela, de su madre migrante y que su padre era Ermen Benítez, de su esposa e hijos.  El sábado será su sepelio y entierro; pero creo que no debemos sepultarlo tan pronto. Conviene antes reflexionar en qué se ha convertido el fútbol en el marco de una cultura de masas, el mercado y el espectáculo, incluso la competencia deportiva sacrificada, pocos recuerdan que es un juego en el que se apuesta siempre la pasión.

 Es importante discutir las exigencias y condiciones para esos deportistas, los sacrificios y condiciones  que tienen que soportar, con salarios diferenciados, muchas veces, sin seguridad social, menos aún con contratos de seguro de vida, a pesar de ser una carrera corta y que no esta exenta de que cualquier loco se sienta perjudicado por un gol mal rechazado o un tiro penal fallado y se asuma justiciero eliminando al "responsable" de sus infortunios.

Ahora el fútbol vive una mercantilización que le ha dado más fuerza a la transacción comercial y al espectáculo, que al juego en si mismo. Los millones que suponen esas contrataciones, banalizan elementos que son centrales como las condiciones en las que entrenan, las exigencias a las que son sometidos (físicas y psicológicas). ¿Han pensado los clubes en que las largas horas de entrenamiento pueden generar más de un infortunio?

Esperemos un poco más antes de sepultar al “Chucho”, aprendamos que su profesionalidad es fruto de un largo proceso que inició a los 10 años, a los 13 fue campeón y a los 19 ya jugó por minutos en el mundial de Alemania-2006. A partir de esta experiencia, me parece que es bueno que podamos conocer las condiciones contractuales para reclutar a niños de 10, 11 o 12 años, y qué responsabilidades asumen los empresarios y equipos para aprovechar el talento de estos jóvenes trabajadores.

Me parece que es justo que la Federeción Ecuatoriana de Fútbol (FEF) corra con los gastos -eso he oído, espero que sea así- del sepelio, pero el Chucho se merece más. Por ejemplo,  ¿por qué no discutir como homenaje a su profesionalismo que en el campeonato de 2014 no existan cuatro extranjeros en cancha sino tres y que en el 2015, solo dos? Eso ayudaría a paliar la crisis que también ya tocó las puertas del fútbol ecuatoriano. Para compensar en el campeonato del próximo año pongamos dos juveniles en cancha y en el subsiguiente tres. Estoy convencido que ganaría el fútbol, aunque pierdan ciertos empresarios, tendríamos un fútbol más rápido, dinámico, con creatividad y explosividad... Con identidad, cadencia, risas de jóvenes que trabajan mientras se divierten... La cancha recuperaría la irreverencia de los atrevidos que deciden, a veces, ignorar la táctica, al final los goles llegarán…

Conviene reflexionar un poco, lo justo para que hinchas, periodistas y empresarios meditemos sobre el racismo en los escenarios deportivos. Los estadios pueden sacar lo mejor que tenemos como sociedad, pero también lo peor de nuestros complejos y rémoras sociales… no pasemos por alto todos los insultos cargados de racismo, homofobia y regionalismo, cuando hay un gol no convertido.

No sepultemos tan pronto al “Chucho” Benítez, quizá podamos tener tiempo para pensar en respuestas a alguna de estas inquietudes.

www.virgiliohernandez.ec

@virgiliohernand

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